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domingo, 20 de febrero de 2011

Monologo de la Tv.Peluqueras


Sin duda seguro que todas nos hemos sentido identificadas con este monologo y es que los peluqueros-as son tremendos-as
El otro día cambie de peluquería, solo quería darme un tinte,el mio , y hacerme unas trenzas,bueno pues salí con el tinte de ellos,sin la trenza y sin 55 euros en el bolsillo.
Me daban mi tinte pero me lo cobraban, si si, me lo cobraban,así que dije ,bueno pues darme el vuestro y este me lo guardo. Después les dije que me hicieran una media trenza en un lado y me cobraban aparte 20 euros mas,así que dije ,bueno pues la trenza la dejamos, ya me la haré yo como pueda en casa.
Conclusión:
¿Para que fui a la Peluquería si no me hicieron nada de lo que yo quería?
Bueno leer el monologo haber si os gusta.

Yo creo que la peluquería es un sitio del que hay que desconfiar, porque todo te lo hacen por la espalda. Es curioso: engordas, te deprimes, estás celosa, y te vas a la peluquería y le dices al peluquero:

_Córteme el pelo por aquí. Quiero un cambio de imagen radical.

Y ya lo creo que te cambia la imagen. Te deja como si hubieras metido la cabeza en una freidora. Te ves tan horrible que se te olvida la depresión que tenías, y te agarras otra. O sea, que en la peluquería no te quitan la depresión, simplemente te la cambian de sitio.

Y de ahí su éxito. En una peluquería, a los cinco minutos ya te han convertido en un adefesio, para que se te olviden las penas que traías.

Te ves sentada enfrente de un espejo, en babero, embadurnada, con chorretones de tinte resbalándote lentamente por la cara colorada, la cabeza envuelta en papel albal y oliendo a huevo podrido. Y piensas: “Sólo falta que me salga un alien de la tripa”.

Estás hecho un espantajo, y es el momento en que la peluquera se aprovecha de ti para ponerte todavía más potingues. La técnica utilizada es la siguiente: primero, un poco de peloteo:

_ Tienes una pestaña preciosa.

_ ¿Ah sí? Muchas gracias.

Y luego te mete la cuña:

_ Si, son preciosas, lástima que…

_ ¿Lástima que qué?????

_ Que tengas el pelo tan pobre y apagado.

_ ¿Pobre y apagado? ¡Qué horror! ¿Y qué puedo hacer?

Y entonces te la coloca:

_ Pues mira, por sólo 200 euros, te voy a poner un tratamiento de colágeno de placenta de foca que verás cómo te quedas.

¡200 euros! Te dan ganas de decirle: “Oye, ¿y por qué no me estropeas las pestañas, que me saldría más barato?”

Pero eres incapaz de negarte. Yo creo que con tanto olor a laca, te pillas un colocón de miedo, y por eso dices a todo que sí:

_ Te voy a hacer unas mechas.

Y tú:

_Vale.

¡Desde luego hay que ver que obsesión tienen todas las peluqueras con hacerte mechas! Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que una mujer entre en una peluquería y no salga rubia con mechas. Aunque sea rubia, también sale rubia con mechas.

Que esto es otro truco de las peluquerías para hacerte clienta de por vida. Una vez que te tiñes, ya estás condenada a seguir acudiendo de por vida, para no desteñirte, porque en las peluquerías nada es permanente, ni siquiera la permanente es permanente.

A veces vas a la peluquería con un recorte de una revista para que te corten el pelo como a Meg Ryan. En realidad no quieres el pelo de Meg Ryan, quieres la cara de Meg Ryan, el cuerpo de Meg Ryan, el dinero de Meg Ryan… y entonces las peluqueras se tienen que buscar la vida para explicarte que, con esos cuatro pelos cabreados que te quedan, y que además te nacen en la coronilla, es imposible lograr un flequillo espeso, y que lo más que pueden hacerte es el moño de Betty Misiego.

Y lo que les gusta la tijera, oye. Les dices: “córtame sólo las puntas” y a la que te descuidas tu preciosa melena larga, que te ha costado ni se sabe tenerla así de larga, se queda en una melenita corta.

Pero lo peor es cuando la peluquera termina contigo y te miras al espejo. Te ves rara, como con cara de asustada, y vuelves a casa escondiéndote en los portales, para que no te vea nadie conocido. Y como necesitas que alguien te diga que te queda bien, le preguntas a tu marido:

_ Cariño, ¿te gusta?

_¿Qué es lo que me tiene que gustar?

_ Pues el pelo.

_ Ah, el pelo. Sí, sí, estás muy guapa… ¿Y cómo lo llevabas antes?

_ Pues era skin head, no te digo. ¿Y tú? ¿Cómo llevabas antes el pelo? Antes por lo menos llevabas…

Total, que al final, tanto esfuerzo para nada. Porque él nunca lo nota… ¿Saben lo que pienso hacer la próxima vez que me encuentre un poco depre y me entren ganas de meterme en una peluquería? Pues fugarme con Pierce Brosnan, a ver si de eso se da cuenta mi marido.


lunes, 24 de enero de 2011

Ben Heine

Aquí os dejo el trabajo de Ben Heine pintor, ilustrador y fotógrafo belga con su serie “Lápiz vs Cámara”, en donde combina su talento para el dibujo y la fotografía de una forma muy creativa.








domingo, 23 de enero de 2011

miércoles, 19 de enero de 2011

Taxi por favor



Los taxistas en casi todo el mundo.

Estambul. Se caracterizan por la velocidad de vértigo a la que circulan, capaz de sembrar el terror en cualquier cliente. Aunque lo mismo ocurre en El Cairo, y en Lisboa, y…


Roma. Como en muchas ciudades, no os sorprendáis si dos o tres personas irrumpen en el taxi solicitando una ruta distinta a la vuestra… y exigiendo una compensación por bajarse y dejaros hacer la vuestra. Luego, con el taxista celebrarán la “broma”.

Santo Domingo. Es tal la abundancia de licencias de taxi, que éstos llenarían totalmente las dos calles a que prácticamente se reducen todos los trayectos, impidiéndose circular unos a otros. Solución: cada día sale uno de cada dos taxis. Para evitar trampas, unos llevan la cubierta pintada de color blanco, y los otros, de color mamey. ¡Es espectacular el cambio de color que se opera cada día en el paisaje viario!

Amsterdam. Muchos taxis exhiben un certificado de buena conducta del conductor. ¡Al revés que en nuestras latitudes, donde muchos taxistas verían con agrado que hiciera lo mismo el cliente, especialmente en horas nocturnas o en trayecto apartados!

Bangkok. Hay dos servicios de taxis: los normales, de una seriedad absoluta, y los tuk-tuks (motocarros), que sorprendentemente salen más caros, pues al no llevar taxímetro siempre exigen mayor pago. Ojo!

Beijing (Pekín). Los taxis tienen regulada su longitud, su cilindrada… pero no su color. Distinguir un taxi entre la marea urbana es ejercicio sólo al alcance de los locales.

Londres. El taxista considera una cuestión de honor conducirte sin vacilar a cualquier rincón de su extenso perímetro municipal, por apartado y complicado que esté. No en vano ha tenido que superar un examen en el que habrá memorizado unas 3.000 rutas distintas.

Ciudad de México. Finalmente se ha decretado que un taxi debe tener cuatro puertas. Pero transcurrirá tiempo antes de que la alegre compañía del conductor a vuestro lado desaparezca.

Moscú. Sólo hay un taxi para cada 2500 habitantes, pero, en compensación, cualquier vehículo puede ser un taxi. Párese uno cualquiera y hay buenas probabilidades de que su conductor aproveche para obtener unos ingresos extras al tiempo que te da un servicio.

Mumbai (Bombay). Vigilad que el taxista ponga en marcha el taxímetro, pero no os fijéis mucho en lo que marca. Sucesiones de revisiones sobre revisiones de tarifas hacen que el cobro se realice de acuerdo con una tabla de actualización, cuyo importe puede ser 15 veces lo que marca el taxímetro.

Nueva York. Sólo el 10 % de los taxistas han nacido en USA. Las probabilidades de hallar uno de tu propia nacionalidad son altas.

París. Como en la mayoría de ciudades, el taxista debe atender vuestras peticiones sobre ventanillas, volumen de la radio, etc. Pero también ellos practican su derecho de admisión. ¡Puede negarse a transportaros si vuestro olor le resulta poco grato!

Praga. La piratería taxista es intensa. ¡Ojo con los transportes al aeropuerto! Por más que se haya pactado el coste del viaje, puede ser que el taxista se detenga a medio camino para exigir el doble. Y no vale fingir acoplarse: utilizará vuestro equipaje como garantía de pago (es aconsejable no haber dejado éste en la baca, sino llevarlo consigo).

Singapur. Los taxis están adornados con lujoso amueblando, incluso llevan una alarma que suena si el conductor corre demasiado. Como en otros lugares, un letrero puede advertir la ruta de su casa, y sólo tomará, al as horas de comer, viajeros en esa dirección.

Estocolmo. Sus taxis son los más modernos del mundo. La mayoría llevan GPS y sus conductores pueden predecir, casi al segundo, la hora al a que van a llegar al destino al que os llevan.

Tokio. Os llevaréis sorpresas con la automatización del taxis. La puerta se abre automáticamente cuando lo abandonáis. ¡Ojo! Una luz roja significa “libre”, y una verde, “Ocupado”.

Madrid: Los taxistas del palillo entre los dientes,en chandal,o el abuelete que no para de protestar por todo.... y lo que es habitual por descracia :

"Perdone pero el taxímetro marca, tan solo, 19 euros y no los 30 euros que usted nos pide".

Esta es la frase que destapa el presunto fraude de algunos taxistas a unos turistas extranjeros en Madrid.